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Habitar el entretanto - Volver a lo simple en días de mucho ruido

hace 42 minutos
3 min de lectura


Hay días en que todo parece pedirnos algo. Las noticias, el costo de la vida, la seguridad, el trabajo, la casa. Atendemos un asunto tras otro y llegamos a la noche cansados. Hicimos mucho, pero apenas tuvimos tiempo para nosotros.


A veces lo que queremos es desconectarnos. Que termine el día. Que llegue una etapa más tranquila.


Octubre nos encuentra haciendo cuentas. No solamente las que tenemos que pagar, sino también sobre aquello que queríamos lograr y todavía tenemos pendiente. Se acerca el cierre del año y, sin darnos cuenta, empezamos a mirar lo que falta en lugar de prestar atención a cómo estamos viviendo.


Sin embargo, estos días también cuentan. No tenemos que esperar a diciembre para prestar atención a cómo estamos viviendo ahora.


No podemos resolver todas las preocupaciones que nos rodean. Sí podemos revisar algunos hábitos que aumentan el cansancio y decidir dónde poner nuestra atención. Propongo tres acciones sencillas.


1. Filtrar lo que entra


Tomamos el teléfono para responder un mensaje y, veinte minutos después, seguimos leyendo noticias, opiniones y problemas que no buscábamos. Terminamos más informados, pero también más inquietos.


Estar al tanto no exige estar conectados todo el tiempo. Podemos elegir cuándo consultar las noticias, qué fuentes utilizar y cuándo dejar el teléfono a un lado. Tampoco todos los mensajes necesitan una respuesta inmediata.


Prueba algo hoy: desayuna antes de abrir las noticias o silencia las notificaciones mientras terminas una tarea. Luego observa si ese cambio hizo alguna diferencia.


Pregúntate: ¿Qué estoy consumiendo por costumbre y cómo me siento después?


2. Hacer espacio para una pausa


Muchas veces dejamos el descanso para cuando terminemos todo. El problema es que siempre aparece otra cosa.


Una pausa no tiene que ser larga ni complicada. Puedes tomar el café sin mirar el teléfono, leer unas páginas, caminar diez minutos o sentarte un rato sin hacer nada más. No es tiempo perdido.


Es posible que sigas pensando en los pendientes. No tienes que dejar la mente en blanco. Si te distraes, vuelve a lo que estás haciendo: el café, la lectura, el camino. Eso basta para comenzar.


Pregúntate: ¿En qué momento de hoy puedo hacer una pausa de cinco minutos?


3. Elegir qué merece atención hoy


Cuando pensamos en todos los pendientes a la vez, cuesta decidir por dónde empezar. Lo urgente suele imponerse y dejamos para después asuntos que también nos importan.


Mira tú día como realmente es, con sus compromisos y el tiempo disponible. Escoge una cosa que puedas atender: hacer una llamada, tener una conversación pendiente o dedicar quince minutos a un proyecto personal.


Elegir una prioridad significa que otras cosas tendrán que esperar. Eso no es fracasar ni descuidarlo todo. Es reconocer que nuestro tiempo y nuestra energía tienen límites.

Pregúntate: ¿Qué merece mi atención hoy y qué puede esperar?


Mientras la vida sigue


Las noticias seguirán ahí. También las cuentas, el trabajo y algunos problemas que no se resuelven en un día. Apagar el teléfono o salir a caminar no cambia esa realidad.


Lo que sí podemos hacer es evitar que todo ocupe nuestra atención al mismo tiempo. Informarnos con criterio, descansar un poco y escoger una prioridad son decisiones pequeñas, pero posibles.


Ese entretanto que comenzó en octubre no termina necesariamente cuando cambia el calendario. La vida sigue, con sus dificultades, sus compromisos y también con oportunidades para hacer pequeños ajustes.


En este entretanto que estás viviendo, ¿a qué quieres hacerle espacio?

 

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