top of page

Nombrar es una forma de estar



A veces la sensación es clara:

“No estoy avanzando.”


Das vueltas a lo mismo.

Piensas, analizas, te organizas…

y al final del día, nada cambia realmente.


Es fácil concluir:

“Estoy estancada.”


Pero muchas veces no es estancamiento.

Es evitación.


No es falta de capacidad.

No es falta de disciplina.


Es que hay algo importante que, por alguna razón,

no estás queriendo mirar, sentir o hacer.

Y eso es más humano de lo que parece.


La evitación no siempre es obvia.


A veces se disfraza de:

— pensar demasiado

— prepararte sin parar

— esperar el momento “correcto”

— estar ocupada… pero lejos de lo importante


Desde afuera parece movimiento.

Por dentro, sigues en el mismo lugar.


No es porque no quieras avanzar.


Es porque avanzar implica incomodidad.

Tomar una decisión.

Tener una conversación difícil.


Cerrar una etapa.

Intentar algo sin garantía de resultado.


Entonces la mente hace algo muy inteligente:

te llena de actividad al sobrepensar, planear y postergar

para que no tengas que enfrentar lo que realmente incomoda.


No es sabotaje.

Es el piloto automático.


¿Qué hacer?


No necesitas resolverlo todo.

Solo identificar una cosa.


Pregúntate:

¿Qué estoy evitando en este momento?


Escríbelo. Una sola línea.

No lo analices todavía.

Solo nómbralo.


El ejercicio de los 2 minutos


Toma papel o tu celular y responde esto:


Lo que estoy evitando es…

Me cuesta porque…

El paso más pequeño que puedo dar hoy es…


No tiene que ser perfecto.

No tiene que resolverlo todo.


Solo tiene que ser honesto.

Ese momento de claridad — breve, sin drama —

es lo que interrumpe el ciclo.


Para cerrar…


La invitación es comenzar a actuar aunque el miedo y la duda estén presentes.

No desaparecen primero.

Se viven con menos intensidad cuando te mueves.


Pregúntate:


¿Qué estoy evitando?

Y luego… escríbelo.


Ahí empieza el movimiento real.

— Ritmo con Sentido — ZF

 
 
 

Comentarios


bottom of page