Necesidades Emocionales



Escuchamos muchas veces en psicología el término necesidades básicas en el ser humano y lo importancia de que esas necesidades sean cubiertas en etapas tempranas de nuestro desarrollo.


Cuando converso con mis clientes suelo hablarles de ello, ¿por qué? Reflexionemos. Usted no elige a sus padres, el núcleo familiar, el idioma o el país de origen. Cuando nacemos llegamos a un entorno en particular y desde el primer momento dependemos totalmente de otras personas que se encargarán de nosotros para suplir aquellos aspectos básicos que necesitamos en esos primeros años.


En el libro de Terapia de Aceptación y Compromiso para parejas sus autores Avigail Lev y Matthew McKay mencionan seis necesidades básicas.


  1. Seguridad – cuando llegamos a ese entorno familiar necesitamos sentirnos seguros que nuestros cuidadores nos proporcionen un entorno estable. Es decir, los niños necesitan cuidadores fiables y estables.

  2. Conexión – además los niños necesitan cariño, afecto, empatía, comprensión por parte de los miembros de la familia.

  3. Autonomía – necesitan una sensación de independencia para conseguir una separación saludable de los padres.

  4. Autoestima – los autores puntualizan que cuando el niño recibe amor, atención, aceptación y respeto, desarrollan su autoestima.

  5. Expresión personal – en un entorno favorable, los niños se ven animados a manifestar abiertamente sus necesidades y deseos.

  6. Limites realistas – desarrollar un entorno que estimule la responsabilidad, el autocontrol, la autodisciplina y el respeto por los demás. Estos niños aprenden a actuar dentro de unos límites realistas.

Lo interesante es que estas necesidades deben ser suplidas a cabalidad en esos primeros años de nuestras vidas. El término necesario según RAE significa que debe ocurrir, hacerse, existir o tenerse para la existencia. En otras palabras, es indispensable. Ahora bien, ¿qué ocurre con el niño cuando esas necesidades por alguna razón no son cubiertas? La psicóloga Alice Miller en su libro The drama of the gifted child, plantea que el niño en tales condiciones aprende a adaptarse a un entorno de carencias, puntualizando que ese estado de supervivencia o sobreadaptación no es sinónimo de bienestar y estabilidad.


Cuando las personas en terapia hablan sobre la historia con sus cuidadores muchas veces me encuentro en presencia de un adulto que tuvo que aprender a sobreadaptarse y en el proceso terapéutico poco a poco van entendiendo que aquellas estrategias que tuvieron que emplear en un entorno de carencias, hoy en día ya no le funcionan.


Reflexionemos sobre ese aspecto, y en un ejercicio de introspección piensa por un momento como describes ahora de adulto ese entorno emocional en el que te desarrollaste. ¿Fue un ambiente en el que se te suplieron tus necesidades? La mala noticia es que ahora de adulto, tus padres ya no pueden suplir esas necesidades básicas, la buena noticia es que ahora de adulto te toca a ti suplírtelas.

Para poder promoverte bienestar y estabilidad ahora de adultos debes comenzar ese proceso de autoconocimiento el que requiere cuestionarse ¿Hoy, en el aquí y ahora me siento estable?; ¿Puedo conectar conmigo mismo y con los demás?; ¿Tengo criterio propio?; ¿Estoy claro/a hacia dónde voy a dirigir mi vida?; ¿Cuál es el valor que me doy como persona?; ¿Me respeto?; ¿Puedo expresarme de forma asertiva y establecer límites saludables?


Entender cuál es nuestra historia no para estancarme en ella o culpabilizar a nuestros padres, al contrario para aprender a observarnos y ser compasivos con nosotros mismos requiere de mucha valentía. Hay personas que logran comprenderse y aceptarse a través de un proceso de terapia, otros pueden lograr ese autodescubrimiento a través de la lectura con libros que le sirven de ayuda, otras mediantes conferencias, talleres, etc. Cada ser humano es único y si tiene la sensibilidad y esa capacidad de reflexión e introspección lo logran.


Me parece vital comenzar a entender y comprender ese mundo emocional y tener satisfechas nuestras necesidades. ¿Por qué? Primero para que puedas experimentar una vida más estable, útil, significativa, segundo porque si tienes educación emocional y desarrollas esa capacidad de ser ágil y flexible cuando experimentas y gestionas tus emociones puedes conectar mejor con tus propios hijos, familias, compañeros de trabajos, pareja…


Por lo tanto, iniciar un proceso de autoconocimiento para suplir tus propias necesidades requiere asumir responsabilidad de tu mundo emocional. Cada vez que te levantas en la mañana para enfrentar un nuevo día, la vida te hace la misma pregunta ¿te llevo o me llevas? La elección es tuya.

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