Aprender a cuidarme (3): Actividad Física



Si recuerda su infancia y particularmente los primeros grados escolares en el programa de clases estaba incluida la Educación Física. Un buen programa de educación física requiere de actividades y movimientos que promuevan el desarrollo y la coordinación motora en el niño. Mediante el juego y la actividad el niño aprende, repite movimientos, promueve la resolución de problemas o situaciones mientras juega y neurológicamente le facilita el aprendizaje.


El tercer pilar importante el ejercicio o actividad física debe integrarse de forma consistente en la vida adulta. La literatura científica acumulada durante décadas ha acreditado que la actividad física y deportiva moldea el cerebro y tiene numerosos efectos beneficiosos sobre la cognición, el estado de ánimo o la salud cerebral a todas las edades.


El ejercicio físico además tiene como beneficio mejorar la evolución de determinadas enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. Se ha demostrado que retrasa la edad en la que comienzan a manifestarse los síntomas, y contribuye a un mejor bienestar psicológico. Cuando se practica de forma consistente genera un sinnúmero de cambios hormonales en el organismo. Entre ellos, el aumento de la secreción de endorfinas que proporcionan bienestar y regulan el estrés proveen un mejor equilibrio de los neurotransmisores, así como el aumento de la funcionalidad cerebral.


Se recomienda que los adultos realicen un total de 150 a 300 minutos de actividad con intensidad moderada, a la semana, o de 75 a 150 minutos de actividad intensa, a la semana. Por ejemplo, si dispone de 5 días por semana el tiempo recomendado es de 30 minutos, 4 días a la semana, 40 minutos y 3 días a la semana, 50 minutos.


Como nuestra mente es bien creativa en ocasiones relaciona el ejercicio a que tiene que ir un gimnasio con la idea de tener que pasar largas horas para mantenerse en forma, este pensamiento podría desmotivarlo/a y mantenerlo/a en una zona de confort, sin esforzarse.

La actividad física comprende todas las actividades, a cualquier intensidad, realizadas durante cualquier momento del día o de la noche. Caminar a paso ligero, bailar, limpiar, trotar en un pequeño trampolín, lavar el carro o nadar son ejemplos de actividades que puede hacer.


Considere de acuerdo con su edad y agenda diaria integrar el ejercicio o alguna actividad física como una forma de autocuidado nuestro próximo pilar. Decide hoy. Elige moverte, elige salud para tu vida.

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